Bilbao, con 345.000 habitantes y una altitud media de 19 m sobre el nivel del mar, está asentada sobre depósitos aluviales del Nervión y arcillas terciarias del margen derecho de la ría. Estos materiales arcillosos presentan un potencial de expansión medio a alto cuando varía el contenido de humedad, lo que obliga a cuantificar su comportamiento volumétrico antes de cimentar. La evaluación de suelos expansivos en Bilbao requiere ensayos de límites de Atterberg, hinchamiento libre en edómetro y determinación de la presión de expansión bajo carga nula. Con estos datos se dimensionan losas postensadas o se decide la sustitución del terreno. Complementariamente, la clasificación de suelos permite identificar horizontes críticos, y el ensayo Proctor ajusta la humedad óptima de compactación para reducir el potencial expansivo.

Un 25 % de hinchamiento libre en laboratorio puede traducirse en 4 cm de levantamiento en una losa de 15 m si el diseño no contempla el potencial expansivo del terreno.