El equipo de campo despliega un escáner láser y sensores de inclinación en las laderas de Bilbao. Se colocan extensómetros en las grietas visibles del terreno. El ingeniero geotécnico registra datos de desplazamiento cada hora. Estos valores alimentan el modelo numérico para el cálculo de factor de seguridad (FS). En suelos arcillosos del valle del Nervión, la precisión del FS es crítica. Complementamos la campaña con ensayos de corte directo para calibrar la resistencia al corte.

El FS mínimo exigido en taludes permanentes de Bilbao es 1.5 según Eurocódigo 7, considerando cargas sísmicas.