Los ensayos in situ constituyen una fase esencial en cualquier campaña geotécnica orientada a caracterizar el terreno directamente en su estado natural, sin necesidad de extraer muestras que puedan alterarse durante el transporte o la manipulación. En Bilbao, esta categoría abarca desde pruebas de resistencia y deformabilidad hasta determinaciones de permeabilidad y densidad, permitiendo obtener parámetros fiables para el diseño de cimentaciones, contención de tierras y evaluación de la estabilidad de laderas. La correcta ejecución de estos ensayos evita sobredimensionamientos costosos o, peor aún, fallos estructurales derivados de un modelo de terreno incompleto.
La compleja geología del entorno bilbaíno justifica plenamente la realización de una batería de ensayos de campo. Buena parte de la ciudad y su área metropolitana se asientan sobre el flysch del Cretácico Superior, una alternancia rítmica de estratos lutíticos y areniscosos con un comportamiento mecánico y frente al agua muy variable en distancias cortas. A ello se suman los suelos aluviales y de relleno antrópico ligados a la Ría del Nervión, donde los niveles freáticos someros y la presencia de materiales blandos condicionan las soluciones de cimentación. Por tanto, ensayos como el dilatómetro (DMT) o la veleta de campo resultan especialmente útiles para discriminar la resistencia al corte no drenada en paquetes arcillosos y limos blandos, mientras que las pruebas de permeabilidad tipo Lefranc se vuelven imprescindibles para prever caudales de achique en excavaciones bajo el nivel freático.
En España, la normativa de referencia que rige estos trabajos es el Código Técnico de la Edificación (CTE), en particular el Documento Básico SE-C sobre Seguridad Estructural y Cimientos, junto con la Guía de Cimentaciones en Obras de Carretera del Ministerio de Fomento. Estas disposiciones exigen que el reconocimiento del terreno sea proporcional al tipo de obra y a la complejidad geotécnica del emplazamiento, remitiendo con frecuencia a normas UNE específicas para cada técnica: UNE 103802 para el ensayo de placa de carga, UNE 22950 para la permeabilidad en sondeos o UNE 103801 para la veleta de campo. La aplicación rigurosa de estos estándares garantiza que los resultados obtenidos en la campaña de densidad de campo o en el ensayo de placa de carga (PLT) sean trazables, comparables y aceptados sin reservas por las direcciones facultativas y las entidades de control.
Los proyectos que demandan esta categoría de ensayos en Bilbao son diversos. Las obras de edificación en altura sobre los suelos blandos de Abando o Zorrotzaurre requieren campañas con DMT y placa de carga para ajustar los módulos de deformación. Las infraestructuras lineales, como las ampliaciones del Metro o los túneles viarios, no pueden prescindir de ensayos de permeabilidad Lefranc y Lugeon para evaluar la compartimentación hidrogeológica de los macizos rocosos. Del mismo modo, las labores de urbanización en laderas con riesgo de inestabilidad se apoyan en la veleta de campo y en ensayos de infiltración para diseñar drenajes eficaces. En resumen, la combinación adecuada de ensayos in situ permite construir en Bilbao con la confianza que solo otorga un conocimiento profundo del subsuelo.
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Email: contacto@laboratoriomecanicadesuelos.orgLos ensayos in situ deben planificarse durante la fase de redacción del proyecto, una vez definido el emplazamiento pero antes de calcular las cimentaciones. En Bilbao, la campaña se dimensiona tras un estudio geotécnico preliminar que identifique las unidades geológicas presentes; así se evitan retrasos en obra y se asegura que los parámetros de resistencia y deformabilidad utilizados en los modelos de cálculo reflejen fielmente las condiciones reales del subsuelo.
La principal ventaja es que el suelo o la roca se ensayan en su estado natural de confinamiento, humedad y estructura, eliminando la inevitable perturbación que sufren las muestras al ser extraídas, transportadas y talladas. Esto es crítico en los suelos blandos y fisurados de la ría de Bilbao, donde una muestra 'inalterada' rara vez conserva sus propiedades intactas, por lo que ensayos como el DMT o la veleta ofrecen perfiles de resistencia mucho más representativos del comportamiento real del terreno.
El Código Técnico de la Edificación (CTE DB-SE-C) y las Recomendaciones Geotécnicas de Obras Marítimas y Portuarias (ROM) constituyen el marco principal, junto con las normas UNE que detallan el procedimiento de cada ensayo. En Bilbao, la presencia de flysch y suelos aluviales obliga a que el plan de reconocimiento justifique técnicamente la elección de cada ensayo; las entidades de control locales exigen que los informes incluyan la referencia explícita a la norma UNE aplicada, lo que garantiza la validez de los resultados ante el ayuntamiento y otras administraciones.
No existe un número fijo, ya que depende de la superficie del solar, la heterogeneidad del terreno y el tipo de estructura proyectada. Un solar de pocos cientos de metros cuadrados sobre flysch puede quedar bien caracterizado con dos o tres sondeos con ensayos DMT y alguna prueba de permeabilidad, mientras que una gran parcela sobre los rellenos de la vega del Nervión requerirá una malla más densa de penetrómetros, veletas y placas de carga para cubrir la variabilidad lateral del subsuelo.